Archivo de la categoría: Trabajo

Economía sumergida como consecuencia de una clase política depredadora.

Nuestro ministro de Hacienda Sr. Montoro se echa las manos a la cabeza al conocer las cifras estimadas de la actual economía sumergida.  Esta cifra ronda los 250.000 millones de euros, más del 20% del PIB nacional.

 Para cualquier observador exterior la situación de paro en España, casi 6.000.000 de parados, no se explica sin que existan medios que atenúen el impacto que ello supone para el orden civil y la ausencia de conflictos graves.  Solamente Cáritas atiende a un millón de personas en situación de pobreza.  Pero ello no justifica la ausencia de conflictos serios.  La razón de la tensa calma que vivimos, se explica gracias a las actividades fuera del mercado reglado, lo que se llama economía sumergida.

Al margen de las ya innumerables reformas del mercado laboral, el incremento de estas actividades en la economía sumergida vienen alentadas por una estructura desmesurada del Estado, que hace de la actividad empresarial una verdadera pesadilla por la carga impositiva que se ha de soportar.

El pequeño empresario, o emprendedor como gustan ahora decir los políticos, ha de soportar en sus costos el pago de la seguridad social, las retenciones de IRPF, la formación de los empleados, el pago de asesores, las tasas de explotación, las tasas de la administración local, autonómica o nacional y el IVA, que ha de pagarlo a pesar de no cobrar, cuando trabaja para una administración, al menos en seis o 12 meses.  Es decir, tiene que financiar a la administración.  Cuando lo hace para una empresa privada, como poco ha de esperar al cobro, si cobra, 180 días.

Así las cosas, hay que ser muy osado para lanzarse al mercado, ser competitivo y encima tener beneficios.  Es del todo imposible o debes de ser un banco.

Por otro lado, los autónomos y las pequeñas empresas, que son la mayoría, han de soportar prácticamente las mismas cargas.  Estos costos se han de repercutir a los clientes, con lo cual cualquier servicio se hace inasumible.  Llame a un fontanero, o a un electricista legal y verá que factura le pasa.

Un autónomo ha de pagar su cuota a la Seguridad Social, que hoy se encuentra en un mínimo de 253,23 euros y en un máximo de 3.264,40 euros.  Si cotizas por el mínimo, sabes que cuando te llegue la jubilación serás uno más de la cola de los comedores sociales.  A ello tenemos que añadir el 21% de IVA, el costo de materiales y herramientas y a un gestor que te lleve las cuentas y las declaraciones varias a presentar a la administración.  Frente a este galimatías de costos que alimenta a un sin fin de funcionarios y organismos que no te aportan nada, bueno si, pérdida de tiempo y dinero, resulta que tus precios se van por las  nubes, con lo cual no eres competitivo y tus servicios o productos no verán salida en el mercado.

Por lo tanto, todo está dispuesto para quitarse “peso” de encima con la única finalidad de poder ofrecer un servicio al alcance del pobre mercado que tenemos.  ¿Cómo?, pues con la típica pregunta ¿con factura o sin factura?.  Ante esta pregunta la gran mayoría de clientes optan por ahorrarse un 21% de costo.  Lo normal dadas las circunstancias.

Montoro, la economía sumergida la alimentáis vosotros con tanto exceso de administración, con los retrasos en los pagos a los servicios que se prestan, con tanta burocracia inútil para mantener puestos de trabajo ficticios.  Todo ello nos quita competitividad y emprendimiento, retrasa la salida de la crisis que padecemos y desalienta a cualquier joven con ganas de iniciar una actividad empresarial.

Hoy en España tenemos más funcionarios que autónomos y la destrucción de pequeñas empresas y autónomos supera los 400.000, con lo que ello supone para el país. Vamos a una media de 200 empresas destruidas al día y si no poné al desastre mostruoso d empresas destruidas al dupone para el pa retrasa la salida de la crisis que padecemos y desalienta a cuis coto al desastre monstruoso de este galimatías de administraciones, no podremos salir nunca, con el efecto secundario del incremento desmedido de  la economía sumergida.