Archivos Mensuales: febrero 2013

Un caramelo envenenado

Hace ya semanas que no ando por la labor de poner, negro sobre blanco, mis pensamientos y reflexiones sobre la situación en nuestro país.  Ya me resulta cansino, aburrido y hasta siento ser pesado con tanta insistencia sobre lo mismo.  La verdad es que es tan sumamente profunda la crisis, en todos los aspectos, que resulta cansado, hasta el hastío, tener que estar recordándola a cada vuelta de noticia que a diario aparece en los medios.

El fariseísmo de izquierda,  el puritanismo de la derecha y el clamor de los demás ante el estado corrupto de nuestra sociedad, no aporta nada nuevo a la situación.  Los mismos de siempre con las mismas historias y las mismas mentiras.

Ni Bárcenas, ni los ERES, ni el Faisán, ni los “gasolineros”, ni el compadreo con ETA, ni el secesionismo de CiU y ERC unido al PSC, nos dicen nada que ya no supiéramos y que no es otra cosa que vivimos bajo la tiranía de una casta de privilegiados que toman como suyo lo que en verdad es de todos.  La pasividad, la ignorancia y el seguidismo a ciegas en función del color del que hable, solo añaden desesperación e impotencia a los pocos que de verdad quisieran cambiar las cosas.

La realidad es que la sociedad española está secuestrada, que las iniciativas no tienen cabida mientras no haya algún político, grupo, partido o institución que se beneficie y que además de los impuestos, pague el “peaje” de querer hacer algo por si mismo.

El sistema está caduco y corrupto desde su concepción.  El número de instituciones, empresas públicas, autonomías, asesores, chiringuitos y demás “colgados” del presupuesto, hace del todo imposible la iniciativa privada, el despegue de las cabezas bien formadas y de aquellos que tiene ideas para mejorar las cosas, los cuales han de salir por pies de este estercolero de país en que unos pocos se lo llevan crudo a paraísos fiscales.

Medios de comunicación que son correa de transmisión de ideologías políticas trasnochadas, sindicatos que viven del cuento y hacen política, tribunales sujetos a cuotas de partidos, partidos éstos que se encargan de mantener el estatus en sus nuevas generaciones, las cuales viven como asesores diversos en todas las instituciones que gobiernan.  El ambiente es irrespirable para los que, desde fuera, vemos como no hay manera de iniciar nada sin pagar el “peaje” correspondiente.

Y quizás lo peor de la situación es sentir a diario la ausencia de unos “vigilantes” del orden constitucional que velen por los intereses del conjunto de todos.  El Jefe del Estado ausente e implicado en una turbia situación familiar, ausente ante una proclama secesionista, las Fuerzas Armadas, ausentes en su obligación de velar por el orden Constitucional, la Judicatura mirando por los intereses partidistas en beneficio de sus propias carreras profesionales, la policía penetrada por ideologías y grupos de presión que filtran en función de los intereses de los partidos a los que cumplen pleitesía y podríamos seguir “ad eternum”.

¿De qué sirve denunciar lo que todos sabemos?.  Hace falta un “fuego purificador”, hay que empezar a actuar y encontrar personas con sentido de Estado, con amor a España, a su historia y a sus ancestros.

Mientras solo nos queda sufrir el abuso y la tiranía de unos pocos que se creen con derecho a todo incluso a esquilmarnos impunemente.

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