Archivos Mensuales: octubre 2012

Usura legalizada

Retomando la lectura de Soren Kierkegaard (1813 – 1855) en su última obra ética “La época presente”, no deja uno de asombrarse por la rabiosa actualidad de las reflexiones de este gran pensador danés.

Su visión del hombre estético ante el hombre ético, retrata de manera exacta la situación de la sociedad actual obnubilada por la inmediatez y de la sensación de ser todos iguales, donde lo público, la sociedad, la ciudadanía son abstracciones que no contienen en si mismo nada y son utilizadas en orden a la manipulación y a la “nivelación” de los grupos humanos.

Esta nivelación nos conduce la inacción; “La época presente es esencialmente sensata, reflexiva, desapasionada, encendiéndose en fugaz entusiasmo e ingeniosamente descansando en la indolencia”.  “Cansada de sus quiméricos esfuerzos, nuestra época descansa a ratos en completa indolencia”.  “Su condición es la de del que se queda en la cama por la mañana: grandes sueños, luego adormecimiento, finalmente una cómica o ingeniosa idea para excusar el haberse quedado en la cama”.

Así vemos que vivimos en una época en la que se anuncian medidas que nunca llegan, intenciones que no se cumplen, anhelos que jamás se materializan.  Es la época de la publicidad y del anuncio embaucador, de la parálisis social.  El sistema, seguro de su victoria, actúa con total impunidad a sabiendas de que un pueblo que solo se tiene por una “unidad conceptual” (y no efectiva), poco podrá hacer para deshacerse de las injusticias que le acechan y oprimen.

Tal es nuestra actual sociedad sumida en el sesteo permanente y consciente de su impotencia ante los abusos y desmanes de una clase que abusa de su situación de poder.  Al igual que el poder político, las grandes instituciones financieras son conscientes es esta minusvalía social y somete a las ciudadanos unos abusos que pueden se llamados de usura y usura legal, dado que  ante ellos el ciudadano se encuentra del todo desprotegido.

Los bancos, como elementos de ese poder omnímodo, cargan sobre los individuos comisiones, intereses y condiciones del todo abusivas e inaceptables éticamente hablando.  Realizan préstamos contra todos lo bienes del individuo durante la vida de este y a pesar de que el bien sea devuelto por circunstancias desfavorables.  De manera que asistimos, impertérritos, a la desesperación y esclavitud de aquellos a los que por causas ajenas se ven en malas situaciones financieras.  Es más, algunos llegan al suicidio.

En paralelo, prestan con ventaja a las instituciones políticas, a sabiendas de que en un momento determinado, les será devuelto el “favor” y entonces las deudas son perdonadas y justificadas.  Favor por favor.  Estos empréstitos son cargados a los ciudadanos en forma de comisiones de todo tipo, unos céntimos por acá y otros por allá les basta para saldar las cuentas con aquellos que son sus socios naturales en el abuso y la usura.

No les basta a los bancos y los partidos políticos financiarse a costa de los impuestos de todos, se endeudan y realizan inversiones de riesgo con el dinero de los miles de familias que viven de un sencillo sueldo.  Nos sacan todo tipo de comisiones, nos someten a unos intereses de usura, quiebran los bancos y los políticos, como devolución de los favores, los rescatan con el dinero de todos.  Políticos que viven de nuestros impuestos, y que también sus partidos y organizaciones viven de las subvenciones sacadas de los dichos impuestos.  Pero no ocurre nada,  ¿por qué?.

Pues la comienzo lo resumía bien en palabras de Kierkegaard, se vive en lo superficial en lo estético y se ha reducido al hombre a un concepto abstracto y nivelado de “sociedad”.  Con ello el ser humano actual se sabe engranaje, parte insignificante e impotente, con lo cual se da a la somnolencia y a no presentar batalla, es decir se ha dejado de si mismo, ha renunciado a dar la batalla y por ello el sistema  se siente seguro de su victoria haciendo y deshaciendo con total impunidad.

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