Sumidos en la desesperanza

¿Qué estamos haciendo?, ¿Hacia dónde nos dirigimos? Estamos viviendo una situación verdaderamente esquizofrénica, sin orden ni concierto, asfixiados por una situación financiera de locura.   Se toman medidas desesperadas y del todo incongruentes con la razón y la equidad.

El panorama no puede ser más desolador con una juventud desnortada y sin futuro, del todo descreída y sin esperanzas de tener un proyecto de vida.  Los que pueden, salen al extranjero en busca de trabajo y futuro, y son aquellos que han podido terminar unos estudios cualificados o que tenque  avalara su curriculum.lificgero en busca de trabajo y futuro, y son aquellos que han podido terminar unos estudios cualificían una experiencia que avalara su curriculums en el exterior.

Mientras, la tímidas medidas que va tomando el actual Gobierno, se ciñen a no estorbar a los caciques autonómicos y a las clases subvencionadas, como sindicatos, partidos y las miles de empresas públicas “chiringuitos”, nido de corruptelas y enchufismos varios.

Se congelan sueldos, no se pagan las facturas que por ley las distintas administraciones deben a empresarios y autónomos, se premia con medallas a los que nos han arruinado, se permiten sueldos a sindicalistas y políticos impuestos en entidades públicas y privadas, como bancos y cajas, se permite la quiebra de éstas sin exigir responsabilidades a nadie.  Se van de rositas presidentes y consejeros autonómicos tras haber dejados a sus administrados en la más absoluta de las ruinas y con deudas multimillonarias, mientras ellos gozan de retiros y sueldos igualmente desproporcionados.  Etc, etc.

Y nos vienen ahora con el “repago” de los medicamentos a los jubilados que han cotizado durante toda su vida laboral a la seguridad social.  No parece existir partida alguna alternativa que evite la sangría de aquellos que han trabajado toda su vida y ahora tienen que pagar las desmedidas y los desmadres de unos políticos corruptos, cuanto menos, dado que nos han expoliado sin miramientos.

Es lamentable que existiendo un Gobierno apoyado por tal mayoría, no se tengan las agallas de tomar las verdaderas medidas necesarias para poner orden, lealtad, disciplina y decencia en los organismos que deberían dar ejemplo a los administrados.  Siguen manteniendo a los subvencionados, que además utilizan esos privilegios para socavar a las instituciones que los mantienen.  Siguen sin pedir responsabilidades a aquellos que han dilapidado el erario público y mucho del privado.  Siguen manteniendo unas estructuras desmesuradas e inconsecuentes con los tiempos que vivimos.  Siguen exprimiendo a los más necesitados, para continuar sin hacer frente a los recortes que deberían realizar.

Por otra parte y para socavo de la credibilidad del Estado, algunas autonomías se toman la alegría de anunciar la insurrección fiscal y lo anuncian con una chulería descarada.

¿Quién dará el puñetazo en la mesa?, porque va haciendo falta un Gobierno fuerte, una voz firme, un dirigente sensato, que no se limite a las buenas palabras, a la buena oratoria, y diga por las claras que ha de tomar medidas que a todos nos van a parecer duras, pero a todos, no a todos los jubilados y funcionarios.

Aquí está todo bajo la subvención, en los puestos de privilegio en empresas públicas, en la absoluta e indeseable intervención de la sociedad civil, que así va, prácticamente no existe, y que es la que podría lanzar la actividad económica.

Nuestro futuro, la juventud, sale por piernas del país a un ritmo que ya supera a la inmigración, y se nos van los mejores.  Los que quedan, quedan en la tristeza, en las filas de la SSSS frente a las consultas de los psicólogos, o se dan al botellón por pura desesperación y vaciedad de sus vidas.

No es tanto la herencia, que también, es que las medidas que se están tomando, no nos animan, ni aportan esperanza de cambio, de cambio de estilo, de cambio de estructuras, de cambio de moral.  Se siguen manteniendo los chiringuitos partidistas y los chanchullos de una clase política intocable e irresponsable, para la cual lo único que importa, al parecer, es su propio futuro y el de sus cercanos.

Esto ya no parece un país, son reinitos de taifas, son castas privilegiadas al margen de un pueblo que se desangra y al que le roban descaradamente, los de antes y los de ahora por no cambiar las cosas y no exigir responsabilidad.

 

 

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Publicado el 30 abril, 2012 en Pensamiento, Social. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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