Un poco de calma

Las noticias, las tertulias y los medios escritos, nos encajonan diariamente en los distintos problemas  que padecemos, tanto económicos, sociales, como políticos, dejando a un lado el fondo moral y espiritual del hombre.

Es cierto que estamos en un momento crucial y gran inestabilidad, pero no menos cierto, es que la dimensión humana y espiritual la tenemos abandonada y prácticamente olvidada.  Y no olvidemos que nuestro ser tiene las dos dimensiones.

Ayer, charlando con un buen amigo de la infancia, recordábamos los buenos momentos que pasábamos paseando, charlando y observando todo lo que nos rodeaba.  La luz, el sonido de las olas del mar, el silencio jubiloso de la naturaleza y el rodar tranquilo de la vida.  No había prisas, no había angustias, no estábamos preocupados constantemente.

Nuestras preocupaciones fundamentales eran lograr nuestra independencia, formar una familia y lograr nuestros sueños.  En aquellos tiempos, era posible.

La conversación no contenía añoranzas, contenía más bien cierta tristeza ante lo distinto que es hoy en día todo lo que nos rodea.  Las condiciones ambientales no permiten el silencio, la observación y la tranquilidad.

Vamos acelerados, siempre con prisas y con el miedo en el cuerpo.  Miedo al trabajo, miedo a que se estropee cualquier cosa porque no se puede hacer frente a los gastos que producen, miedo al futuro de nuestros hijos, que tienen que emigrar a lejanos países para hacer sus vidas.

Vemos que no hay lugar, ni tiempo para la serenidad, la reflexión y el enriquecimiento espiritual, el llenarse interiormente del regalo diario de la vida.  Comentábamos, mientras dábamos un paseo por la orilla del mar gaditano, que realmente hace falta muy poco para vivir en paz, pero es necesario dejarse llenar de cosas sencillas.  La amistad, la falta de prisas, el sentir la brisa y el estar abiertos.

Hoy, todo lo que nos rodea impide ser sencillos.  La preocupación constante por los acontecimientos que vivimos, condicionan todo cuanto hacemos y pensamos y si tratas de salir de ese estado, ya hay muchos medios que te lo recuerdan constantemente.

Nuestra vida actual es muy horizontal, muy pegada a lo material, muy ofuscada con derechos no ganados, con necesidades ficticias que nos entristecen.  Hay que tener el mejor móvil, la mejor tableta, el último DVD y así hasta el infinito, aunque para ello tengamos vivir endeudados de por vida y por lo tanto, esclavos de esas deudas.

Amigos, echar un poco el freno, dad tiempo a vuestro interior, disfrutad con un buen concierto, un paseo por la naturaleza y dejaros llenar de la sencillez.  Es algo gratificante y liberador.

Anuncios

Publicado el 3 marzo, 2012 en Pensamiento. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: