Perplegidad

Tras el empacho informativo sobre el 38 congreso del PSOE, llega la hora de la digestión.  Una larga y pesada digestión que puede terminar en el servicio y de rodillas frente a la taza.  Vamos, una indigestión.

A poco que seamos neutrales y viendo, desde una prudente distancia, el panorama del país, la perplejidad nos hace mella por lo incongruente que se nos muestra.

Han bastado siete años para arrasar con demagogia, mentiras, fraudes y corrupción generalizada todas las instituciones de la nación.  Y volvemos al mismo punto, con los mismos protagonistas del “evento”.

Señores, algo no funciona en este organismo llamado Estado.  Aquí estamos muy malitos, tanto, que ni tan siquiera somos conscientes de nuestra enfermedad.  Y como todo médico sabe, lo peor de un enfermo es negar su enfermedad.

No he oído una sola palabra de las razones por las que la “izquierda” ha perdido las últimas elecciones generales, y las anteriores locales y autonómicas.  No he visto una sola persona alzar la voz contra una línea política envejecida y caduca, para traer aires nuevos e ideas a un PSOE anclado en los años treinta.

¿Qué ha de ocurrir en España para llegar a la modernidad?, ¿A la no intervención constante de las ideologías en las actividades sociales?, ¿Cuándo existirá una sociedad no intervenida políticamente?, ¿Cuándo la justicia se aplicará con equidad a todos por igual?.

Los dos únicos candidatos a liderar una izquierda huérfana de proyecto y de ilusión, han sido los mismos que durante estos años nos han llevado al desierto, al páramo y a la cola de Europa en cualquier ámbito que miremos.

Las únicas propuestas que han sido aplaudidas han sido el ataque a la Iglesia, cuando sin ella, hoy día existirían tiros en las calles y una hambruna similar a la de los años 30 en Alemania o España.  Hoy la Iglesia le ahorra al Estado más de 35.000 millones de Euros y hace una labor callada y generosa sin mirar credo, ideología u origen de los individuos a los que atiende.

Estos mismos, los que nos han traído a esta situación, venden subvenciones por doquier, animan al gasto y a vivir alegremente, en vez de animar al mérito, a la lucha por lograr la excelencia, a la mejora de la persona como tal.  Estos que mantienen a sindicatos aleccionados y bien mantenidos a costa del esfuerzo de todos.  Estos, cuyo ejemplo ha sido el despilfarro, la traición, la politización de la justicia y el agrandamiento de la brecha que sapera a pobres, cada día más pobres, y a ricos (ellos), cada día más ricos.

Son, y han sido, un lastre, un muy pesado lastre para el progreso del país, y el que salgan los mismos como “nuevos líderes”, nos dice muy poco, tanto de ellos, como de todos aquellos que los votan y siguen sin el más mínimo recato.

Siento que no tenemos arreglo, que el enfermo, quiere seguir enfermo y que al parecer se jacta de ello.

Igual es que necesitaremos una terapia de choque y caigamos de bruces contra el suelo cuando ya la cosa no tenga solución.

Que sigan vendiendo mentiras y humo, que sigan viviendo del presupuesto, es responsabilidad más del actual partido en el Gobierno, que de los que parece que aprenderán jamás. ¿Pero hasta dónde está infectado el mismo partido que hoy nos gobierna?

Sea como fuera, nuestro catarrito actual, puede que pase sin más, frente a la grave pulmonía que se nos acerca desde Oriente Medio y el estrecho de Ormuz.

Ánimo y a ser coherentes.

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Publicado el 5 febrero, 2012 en Pensamiento, Política, Social. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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