A verlas venir

Mariano Rajoy

Mariano Rajoy

Tras la reciente investidura de D. Mariano Rajoy como presidente del gobierno, se me presentan infinidad de dudas que en sus discursos y réplicas no han sido aclaradas.  También es verdad que no se puede descender al detalle en actos tan generales como el ocurridos estas pasadas 48 horas.

No obstante, mis inquietudes no han sido despejadas.  Ya he podido oír que de reforma de la Ley Electoral, nada de nada, lo cual enquista una demanda social largamente reclamada y que no anima a la participación activa en la vida pública y social.  Los partidos nacionalistas juegan con mucha ventaja frente a otros de ámbito nacional que defienden intereses más amplios que los regionalistas actuales, los cuales aprovechan las mayorías simples a fin de obtener ventajas en forma de chantaje al Estado y la armonía social en el reparto equitativo de la riqueza.

Por otro lado, nada he oído respecto a las responsabilidades civiles y penales de aquellos que han realizado gestiones desastrosas en organismos públicos, así como en bancos y, sobre todo, cajas de ahorro, las cuales han sido gestionadas por políticos y sindicalistas sin escrúpulos, blindando pensiones e indemnizaciones multimillonarias en detrimento de la entidad a la que decían representar.  Claramente se han servido de ellas, en detrimento de los impositores.

Nada se ha hablado sobre los mal llamados “agentes sociales”, esos que parasitan a sus anchas en el presupuesto y que en vez de defender a sus representados (pocos), hacen política y son meros instrumentos de transmisión de ideologías de parte.  He de deducir que sobre este asunto nada se piensa hacer o corregir, algo que es un verdadero lastre para la competitividad  y la implicación del libre  mercado.  Creo que no se está a la altura del mundo que nos rodea y que la política nacional se sitúa muy por detrás de los tiempos que vivimos.

A pesar de todo esto, me congratulo al ver un nuevo estilo, otra forma de hablar, un realismo olvidado durante muchos años de demagogia y sectarismo.  De venta de humo y manipulación en todos los órdenes de la vida política, jurídica, social y mediática.

Empezar por la enseñanza es del todo imprescindible.  Una formación basada en la verdad histórica de lo que es nuestro país.  Una enseñanza calibrada con exámenes de Estado, como anteriormente se hacía, y que obligue a conseguir los niveles adecuados para ser competitivos en los estudios universitarios y profesionales.  Igualmente en la enseñanza profesional, tan necesaria y procedente, de manera que los profesionales salgan bien preparados al mundo de la industria y los servicios.

Tendremos que esperar a ver que ocurre con las estructuras sobredimensionadas de la Administración, las miles de empresas públicas , refugio de amigos y simpatizantes que solo hacer encarecer nuestra vida a diario.

En cuanto a la futura política energética, pieza clave para la productividad y la competitividad, hay mucho que hacer.  La puesta en marcha de la energía nuclear, imprescindible en España, es del todo urgente.  Nuestra dependencia del petróleo es inasumible, la energía eólica, carísima y más aún, la fotovoltaica.  Así pues, sin dar de lado a las energías alternativas,  nuestro mix energético, ha de contemplar un alto porcentaje de producción termo-eléctrica  no menor al 60 % del total.  Tomemos ejemplo de Francia.

En nuestras manos tenemos nuestro futuro.  Ajustémonos a lo que somos, lo que tenemos y lo que podemos.  La demagogia y el pensar que somos o podemos más de lo que realmente somos, es un engaño que solamente nos puede llevar a la pobreza y la ruina.

Yo espero una regeneración de la vida pública, un respeto a la iniciativa privada, un apoyo a los que con su esfuerzo e iniciativa, mantienen al Estado y a todas sus estructuras, pero seamos sensatos y tengamos esas estructuras proporcionales a nuestros posibles, a nuestra realidad.  Todo lo demás es mentira.

Así pues, aquí me encuentro a verlas venir, esperando el desarrollo de este  nuevo equipo respaldado por gran mayoría de españoles y a los que le pedimos sensatez, consecuencia y mesura.  Hay mucho que arreglar, mucho que corregir, mucho que enseñar.  La labor informativa de este nuevo Gobierno es ingente, espero que los medios sepan ser consecuentes y no envenenen  la sociedad que hoy nace con nuevas esperanzas.

Un cordial saludo, amigos.  Seguiremos viéndonos.

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Publicado el 20 diciembre, 2011 en Pensamiento, Política. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Sí señor…Suscribo las opiniones de tu nuevo artículo y me quedo con el último párrafo: expectante… y con el deseo de que acierten y deje de haber tanto paro que está destrozando a muchas familias… Un abrazo tocayo.

  2. Buenas, tocayo. Si queda mucho por delante y por ver si al final son capaces de cambiar las estructuras y que la justicia sea 100% independiente, cosa que dudo.
    Un abrazo.

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