Archivos Mensuales: noviembre 2011

La segunda transición

Siete días tras la victoria electoral del PP de Mariano Rajoy.  No se ha hablado de otra cosa en periódicos, medios digitales, tertulias y redes sociales.

Quinielas de ministrables, peticiones variopintas al nuevo presidente electo, batacazo del PSOE, congresos a la vista y muchos sin saber que hacer ante las perspectivas de perder “el chollo”, véanse sindicatos.

El Partido Popular se encuentra con gran mayoría absoluta y con la oportunidad de dar un vuelco a la situación decimonónica que vivimos desde 1978, en la llamada transición.

Es el momento de poner las cosas en su sitio y en sintonía con el mundo del siglo XXI.  Separar los poderes de manera eficaz y veraz.  Dotar a la justicia de los medios modernos para unificar los datos al igual que los hoy dispone la hacienda pública.  Lograr la independencia de los órganos jurídicos como el Tribunal Constitucional, el Tribunal Superior de Justicia, el Consejo del Poder Judicial, el la Fiscalía general del Estado, el Fiscal General del Estado, que lo sean del Estado y no del Gobierno y del “color” político de turno.

Igualmente, terminar con el intervencionismo de la política en los ámbitos de la iniciativa privada.  Podemos, por ejemplo, poner como ejemplo el reparto de cargos políticos y sindicales en los consejos de administración de Cajas y Bancos.  ¿A cuento de que?

Establecer las penas administrativas y penales sobre las responsabilidades políticas del mal uso de los fondos públicos.  Al igual, siendo “progresistas”, se tendría que terminar con las subvenciones millonarias que lastran la competitividad de la iniciativa privada, que fin de cuentas, es la que crea empleo y riqueza, de la que se nutre el poder político y toda la Administración elefantica que padecemos.

La labor es titánica e imposible de realizar sin el concurso y buena fe de las dos fuerzas políticas que rigen el destino del país.  Con respecto a esta situación bipartidista, no estaría de más eliminar la dependencia de los presupuestos por parte de los partidos políticos.  Ya va siendo hora de que cada cual se busque sus habichuelas particularmente y que el sistema electoral sea justo y proporcional con una única circunscripción a nivel nacional.

En definitiva y con la que estamos viviendo en el mundo occidental, la puesta de largo de nuestra sociedad, como una sociedad moderna, es un trabajo que se antoja casi imposible, dado que los privilegios de que muchos gozan, difícilmente querrán renunciar a ellos por el bien y el futuro dinámico de nuestro país.

Pero este es el momento, el mejor momento que se nos presenta para dar el vuelco, que por difícil, no debe dejarse pasar.  La responsabilidad del partido ganador de la mayoría absoluta, así como de los demás, es grande y puede llevarnos, bien a la puesta al día del país, o a una ruina calamitosa de la que nos será muy difícil salir.

No son momentos de echar la vista a tras, de defender ciegamente ideologías ya anquilosadas, es hora de lanzar la mirada al futuro, de olvidar pequeñas rencillas, colores e historias y ponerse manos a la obra para salir juntos de esta encrucijada.  Estamos donde estamos y de nada sirve recriminarnos culpas.  Ahora es el momento de trabajar, de actualizarnos, de tomar cada cual su responsabilidad, de no vivir a costa de los demás y de que cada organización sea libre e independiente para mostrar sus competencias y eficacias.  En caso contrario es un aditamento forzado que nos lastra a todos y que no tenemos porqué pagar y soportar.

Hagamos país, pongámonos todos a una, porque de no ser así, este momento solo se nos presenta una vez y nos ha tocado vivirlo.  Ahora falta que los implicados sean valientes, generosos y dignos del puesto que ocupan en la sociedad.  Los mejores a servir en beneficio de todos y que se ganen sus sueldos honradamente.

Hay mucho por hacer, empezamos desde cero una nueva transición.  Si todos remamos en la misma dirección será posible, en caso contrario, España no saldrá jamás de la miseria moral y económica en la que nos encontramos.  Saldremos de Europa, del Euro y de los países modernos occidentales, siendo peor el sacrificio que las dificultades para ponernos al día.

Anuncios