Tsunami Zapatero

Tsunami

Tsunami

En apenas unas horas la naturaleza nos sorprende, dejándonos atónitos ante su poder de destrucción.

Se despiertan sentimientos de temor e impotencia que, con frecuencia, nos hacen pensar en la pequeñez de nuestro propio ser.

Un “pequeño estornudo” bajo el océano levanta olas capaces de arrasar poblaciones completas, destruyendo, a su paso, vidas y obras realizadas por el esfuerzo de varias generaciones.

Queda la desolación y el dolor sembrado por doquier, a la vez que otra ola de solidaridad mundial se une a paliar, en lo posible, las desgracias sufridas por los damnificados.

La brevedad en que estos acontecimientos se suceden, despiertan el asombro y la estupefacción.

Pero existen otros tsunamis silenciosos, como la mar de fondo.  Esos que, como las gotas de lluvia, son capaces de causar un mal mayor que cualquier terremoto, afectando a millones de seres humanos, los cuales terminan siendo muertos en vida.

Es más, las consecuencias las padecen varias generaciones.
En marzo de 2004, el epicentro de este terremoto tuvo lugar en la masacre de 192 personas inocentes, hecho que recientemente hemos recordado.  La invisible ola de mar de fondo la llevamos padeciendo siete años, y lo que te rondaré…

Atentado 11 M

Veamos ahora a los damnificados de aquel tsunami. A bote pronto podemos enumerar:

5 millones de parados.

3 millones de funcionarios con sus ingresos disminuidos.

6 millones de jubilados con pensiones congeladas y míseras.

40% de los jóvenes sin perspectivas de futuro.

34% de fracaso escolar.

Economía intervenida y paralizada.

Un endeudamiento insoportable.

Intervencionismo y manipulación de la enseñanza.

Destrucción de los valores que dignifican al hombre.

Destrucción de la iniciativa privada.

Persecución de cuantos no se atienen al pensamiento único.

etc., etc. …

La reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto, y posterior tsunami, en Japón, se puede cuantificar, tanto económicamente, como en tiempo.

Zapatero

El tsunami Zapatero nos costará varias generaciones de reconstrucción, y económicamente es incuantificable.

Esto me hace pensar que los golpes de la naturaleza, por muy asombrosos que nos parezcan, son pequeños ante el verdadero destrozo, de hondo calado, que puede hacer un iluminado por la ideología.

No sólo es una víctima el que se queda en el camino, también lo es el que queda con las piernas rotas, y aquellos que nos sucederán.

Juzguen ustedes mismos.

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Publicado el 13 marzo, 2011 en Pensamiento, Social. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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