El miedo como arma

 

El miedo como sentimiento natural y tendente a la conservación de la especie se encuentra presente a diario en nuestra vida.

Este sentimiento se encuentra presente en todas las especies animales y ante las situaciones que lo causa reaccionamos, los animales, de tres formas fundamentalmente.  Dos son activas, afrontarlo o huir, y una pasiva, la paralización.

Los humanos, como animales evolucionados y con inteligencia somos capaces de crear situaciones de miedo y mediante ellas manipular a los demás.  Dice J. A. Marina en su libro Anatomía del miedo (Editorial Anagrama 2006): “Quien puede suscitar el miedo, se apropia de la voluntad de la víctima”.

Es interesante saber que el miedo es un sentimiento, no una emoción. El sentimiento, permanece en el tiempo y condiciona nuestro comportamiento.

En nuestra vida aparecen situaciones que nos provocan ansiedad y si las causas de la misma son desconocidas, le llamamos Angustia, así cuando las causas de la ansiedad, son conocidas, le llamamos Miedo.

La necesidad de seguridad que tenemos nos hace dependientes de las acciones de los demás.  Así pues, la perspectiva de perder el trabajo, la inseguridad ante el futuro, el temor a una enfermedad, son algunos ejemplos de nuestros temores.

Esta capacidad de provocar el temor, da poder a quien lo ejerce. Se utiliza como moneda de cambio en las relaciones interpersonales, laborales, sociales y políticas.  Así, al igual que el individuo, la sociedad tiene sus propios miedos.  El terrorismo, por ejemplo, el crecimiento del paro, etc.  De ahí que los líderes políticos prometan seguridades básicas que consuelen a los potenciales votantes.

Este mecanismo es del todo limitante para la libertad, dado que se vive a la espera de que sean otros quienes nos solucionen la situación que nos induce al temor.  Es decir, que la actitud reactiva del sujeto, es la de la paralización.  No una actitud activa, no afronta, ni huye de la situación.

Si echamos un vistazo a nuestra sociedad, vemos con dolor, que vivimos en esa actitud de pasividad, sometidos a un miedo, en el más de los casos, inconsciente, y a la espera de que sean los otros quienes nos solucionen la vida.

Os recomiendo el citado libro de J.A. Marina.  Muy esclarecedor y a la vez liberador.

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Publicado el 7 marzo, 2011 en Pensamiento, Política, Social. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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