Crónica de un envoltorio.

Hoy en día las técnicas de venta, llamada también por los cursis “marketing”, son tan refinadas y atienden a tantas variables que necesitaríamos aquí un tratado para explicarlas.  Valga para este artículo fijarnos solamente en uno de las más fundamentales variables de esta técnica, “el aspecto o envoltorio” del producto a vender y a atraer la atención de un posible comprador.

Basándonos en el dicho cierto de que “una imagen vale más que mil palabras”, los especialistas en ventas estudian combinaciones de colores, formas atractivas, situación y colocación del producto en cuestión en las estanterías de las grandes superficies y un sinfín de detalles que hagan “picar” al consumidor y se vea tentado a comprar el producto.

Tanto es así, que gran cantidad de elementos ya no los llamamos por su nombre, sino por la marca, que ha conseguido suplantar su naturaleza.  “¡Quiero unas Nike!”, dice el niño a su madre y esta entiende automáticamente que el nene desea una zapatillas de deporte.  ¡Curioso!

La razón de esta introducción no es otra que trasladar estas técnicas de venta a un “producto político”.  En este caso nos tratan de vender bonitos caramelos envenenados rodeados de un “envoltorio” seductor.  Paz, Tolerancia, Talante, Alianzas de civilizaciones, Bienestar social y un sinfín de palabras vacías y que a la hora de la verdad, no se traducen en nada en concreto.

Comenzó Zapatero queriéndonos vender su “talante moderador y pacifista” queriendo lograr la PAZ a cualquier precio y haciendo del concepto paz algo que nada concuerda con el sentido de la misma.  En este sentido la lista de “productos puestos a la venta” por nuestro presidente es interminable.

Como en cualquier buena empresa comercial que se precie, el “jefe de ventas” ha de convencer al posible consumidor de las bondades del producto.  Esta función tan sibilina y hasta cierto punto hipócrita le ha tocado a nuestra Sra. Vicepresidenta Sra. De la Vega. (Ahora Rubalcaba)

Hay que reconocerle a la Sra. De la Vega el esfuerzo realizado en muchas ocasiones en contra de sus propias convicciones, y en otras, teniendo que sacar las castañas del fuego a su jefe, dada la casi imposibilidad de trasladar al “consumidor” un producto que desde su concepción se sabe malo y perjudicial para la salud del mismo.  Pero no importa, la cosa es venderlo.

A tal fin la “jefa de ventas” Sra. De la Vega, opta, como el mismo caramelo, a presentar el mejor de los aspectos posibles, utilizando para la ello el color, la variedad y la calidad de las prendas que luce cada vez que hace acto de presencia, una vez finalizada la reunión del consejo de empresa, léase “consejo de ministros”.

El vestuario de esta Señora debe de ser infinito, pues aún en todo lo que va de legislatura no le visto repetir un solo modelo.  Hay que reconocerle el gusto y la combinación tan esmerada que hace, tanto de la vestimenta, como de los accesorios que la acompañan.

Pero como decíamos anteriormente el “envoltorio” puede que engañe a unos, gracias a Dios no todos nos quedamos mirando el modelito y atendemos asuntos que más bien tienen que ver con el contenido que éste esconde.  Y una muestra de ello podemos ver en las fotografías que a continuación se añaden y comentan.

A nuestra Jefa de ventas se la ve cansada, sin ganas de dar a conocer el fondo de lo que nos quiere vender.  Su tensión se expresa en la contracción de labios y cejas.  Eso sí, el modelo de color gris acompasado con el celeste de fondo trata de trasmitir tranquilidad y serenidad.

El “envoltorio” no es consecuente con el contenido.


La aviesa mirada, casi amenazante, nos habla de encontrarse en un dilema interior, se siente amenazada y saca al relucir la mirada agresiva y desafiante de quien se sabe en una situación comprometida.

¿Qué presupuesto dedica la empresa “Gobierno Español” en envoltorios con tal de hacer “picar” al incauto consumidor?.  ¿Es que la jefa de ventas Sra. De la Vega, puede ocultar sus arrugas, su mala lecha o sus miradas amenazantes?

 

El refranero español es largo y sabio, y concluimos:

 

“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

 

La aviesa mirada, casi amenazante, nos habla de encontrarse en un dilema interior, se siente amenazada y saca al relucir la mirada agresiva y desafiante de quien se sabe en una situación comprometida.

 

Seguimos en la misma rueda de prensa y por tanto el modelito se mantiene igual.

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Publicado el 6 marzo, 2011 en Social y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Hola Antonio, que artículo tan bueno!!!….me parece que no existe ni envoltorio ni empresa que promocione/elabore el “producto” psoe, para su posterior “venta”. Saludos

  2. Muy buenas Nacho.
    Gracias por el comentario.
    Un cordial saludo.

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