Política envenenada

En estos últimos tiempos, la mayoría de nuestros políticos se han convertido en manzanas envenenadas que los ciudadanos mordisqueamos ingenuamente y sin informarnos de los efectos letales que tienen para la salud moral de nuestra sociedad.

 

Solo hay que dar un vistazo a la prensa o la televisión para ver a nuestra clase política llena de tanto odio, envidias, revanchismo y crispación que lleva a pensar que su único programa electoral es mantenerse en el cargo y obtener un mayor poder político, social y económico. La prepotencia a la que nos tienen acostumbrados, la improvisación en sus decisiones, el desprecio a las necesidades de la sociedad y el mangoneo de los medios de comunicación convierten a los ciudadanos de bien en esclavos de su propio bienestar, en marionetas manejadas a su antojo con las que poder silenciar sus corruptelas y, de este modo, evitar su rechazo.

 

¿Que hay que desnudarse para llamar la atención y rascar unos cuantos votos? Pues se hace. ¿Que para ascender en el partido hay que decir ”sí bwana” a principios éticamente contrarios a tu dignidad? ¡No pasa nada! Parece que el fin justifica los medios. ¿Que los intereses del partido llevan a mentir de forma zafia y sin escrúpulos, para manipular al ciudadano y conseguir su preciado voto? Adelante, no te cortes, ya lo dijo el rey francés Enrique IV,”Paris bien vale una misa”.

 

Pero se olvidan de que el sentido común del pueblo enciende sus señales de alerta cuando escuchan los magistrales discursos políticos en los que se suelen reflejar el oportunismo electoral con una puesta en escena demagógica repleta de palabrería barata que , por supuesto, constata un distanciamiento preocupante entre las promesas electorales y los problemas reales y de solución urgente que demanda la sociedad.

 

¿Cómo vamos a tener confianza en nuestros políticos si “cuando dicen “sí” quieren decir “quizá”; cuando dicen “quizá”, quieren decir “no” y, cuando dicen “no”, entonces no es un político” como sugiere un chiste popular?

 

No tengo la más mínima duda de que la política en sí sea buena y la participación de los ciudadanos en la elección de sus gobernantes es, sin ningún género de dudas, necesaria para contribuir al bien común de la sociedad. Pero nos encontramos en época preelectoral y mientras muchos observamos pasivamente la contienda política, buscamos desesperadamente, sin encontrarlos, unos representantes que sirvan con espíritu de servicio al bien común de nuestro pueblo.

 

Solo queremos lideres políticos con sensibilidad para entendernos, para escucharnos y tratarnos con honestidad y justicia, que velen por el orden publico, y, por supuesto, que transpiren por todos los poros de su piel coherencia y honradez, especialmente en la maleada gestión del dinero publico. Y nos ilusionamos con unos héroes políticos comprometidos con el respeto a la dignidad humana y que se dejen la piel en busca de paz, libertad, solidaridad y un respetuoso pluralismo cultural en beneficio de su ciudad.

 

Pero, desgraciadamente, el panorama político no está a nuestro favor. Y la única solución que nos queda, es hacerles saber a través de las urnas que no estamos dispuestos a consentir ese comportamiento infantil y embustero propio de escolares malcriados y egoístas del que se cree “tirano de pleno derecho”.

Anuncios

Publicado el 5 marzo, 2011 en Política y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: