El hombre agaZaPado

Como en la novela de Rudyard Kypling, “El libro de la selva”, Kaa, la serpiente, dormita camuflada en lo alto de un árbol atenta, no obstante, a todo cuanto ocurre a su alrededor.

A la vista de una posible presa, sus sentidos afloran  y sus artes hipnóticas llevan a la incauta criatura a caer en sus mortales anillos.  Su fina mirada, su voz seductora, sus promesas de paz y serenidad, serán el fin del inocente Mowgli, si éste no sale pronto del estado hipnótico y seductor de Kaa.

Tal como describe magistralmente Kypling en su novela, llevada al cine por la factoría Disney en su momento, no puedo por menos que identificar al entonces ignoto congresista Zapatero como nuestra “simpática” Kaa.

Perdido, casi escondido en su poltrona cual rama arbórea, este personaje era un total desconocido, pero … un día se le presentó sorpresivamente la presa soñada y deseada desde su más lejano recuerdo.  Esta le proporcionaría suficiente alimento y calorías como para sestear el resto de sus días, mientras fagocitaba a su víctima.

Así pues puso en marcha todas sus artes a fin de engullir el fabuloso festín que se le presentaba.  La oportunidad era única.  Embaucó, hipnotizó y adormeció con bellas y vacías palabras a su inocente víctima, llámese España en nuestro caso.  No dudó en recurrir al engaño, a las alianzas más insospechadas, e incluso a buscar ayudas de sus propios enemigos naturales.  ¡Era tan apetitoso el bocado!.

El afán de engullirlo todo y él solo en un largo y dificultoso bocado, le costará a nuestra serpiente no pocos apuros, siendo el primero la indigestión.

Ante los apuros digestivos de nuestra serpiente encantadora, sus ahora aliados “enemigos”, ven la oportunidad de sacar bocado del festín al que han sido llamados y ya le han presentado sus “nones” al engullidor absoluto en engañifo.

Kaa, con el bocado a medias, lucha y comienza a temer  ser ya él mismo parte del festín de los que hasta ahora trazaron la trampa.

Pobre Kaa, tanto esperar agaZaPado y tanto medrar por lograr su presa que su apetito desmedido le llevará a ser engullido por sus propios invitados.

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Publicado el 5 marzo, 2011 en Política y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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